Franz Kafka


Llevaba días buscando un nuevo libro que me inspirase nuevas ideas y emociones. Mis últimas lecturas fueron de mis cuatro predilectos ingleses Woolf, Pratchett, Christie y Shakespeare, por quienes siento tanta admiración que hace me guarde de leer sus libros del tirón. ¡Porque ya no habrá más!

 

(Ojalá Terry siguiese entre nosotros.)

 

La última tarde de julio la malgasté deliciosamente recorriendo librerías y papelerías de Tarragona. Una tarde solitaria pero muy gratificante. Cerré la Sala de humo tras diversas visitas poco agradecidas y me dispuse a buscar la novedad. Después de barajar si llevarme a casa Obras completas de Christopher Marlowe o Pilar Prim de Narcís Oller (escritor y abogado paisano, de quien me encantó L'Escanyapobres), encontré La condena de Franz Kafka, un conjunto de relatos cortos agrupados por el mismo autor y que estoy disfrutando muchísimo. 

 

Y para mi alegría artística —y acierto económico— es justo lo que buscaba. Después de toda la monotonía jurídica y los estilos ya aprehendidos de los antes citados, el de Kafka me resulta un soplo de aire fresco. De momento, lectura muy recomendada, sobre todo para viajes en tren. 

 

Espero escribir más sobre lo que me aporte este libro y otros muchos durante este agosto, en el que intentaré publicar más a menudo en el blog, para experimentar y jugar con las palabras y estilos o simplemente como ahora, para contar algunas experiencias del día a día y cómo intento crecer por dentro para hacer crecer a mis personajes y sus historias.  


Estudio 1357, Tarragona, 1 de agosto de 2015

M.C.d'Australie


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